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Protagonistas

Nunca den por muerto a un argentino

Aunque tenga todo en su contra. Cuando tenga todas las de perder y esté a un paso del abismo, aún así… darán pelea.

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Mucho menos a cuatro. Y si son deportistas, que defienden los colores celestes y blancos, ni lo piensen. Porque se van a sorprender cuando los vean resurgir en el momento más complicado. El argentino tiene ese “no sé qué”, que los hace diferentes al resto.

El plantel comandado por Orsanic viajó a Croacia para cortar con una historia maldita que siempre sobrevoló a la Copa Davis y a Argentina. De visitante, sin elegir pelotas ni superficie, así comenzó con la hazaña.

Hasta el último día, nunca pudo llevar la iniciativa en la serie. Siempre la peleó desde abajo. Delbonis luchó y luchó por más de tres horas ante Marin Cilic, el sexto mejor jugador del mundo, pero cayó 6-3, 7-5, 3-6, 1-6, 6-2. Más tarde, apareció Juan Martín y puso cada cosa en su lugar despachando a Karlovic.

El sábado fue turno del dobles, donde Del Potro y Mayer no lograron imponerse a Cilic y compañía. Un nuevo golpe amargó el comienzo del fin de semana.

El domingo no dio respiro. Comenzó a las 10 y terminó, como todos ya sabemos, cerca de las 18:30. ¿Fue fácil? No. Nunca fue así para Argentina en la Copa Davis. Pero estos monstruos jamás dieron por perdida una pelota.

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Cilic destrozaba a Del Potro 2 sets a 0 y parecía que el sueño de ser campeones se desvanecía en cada punto, como en 2006, 2008 y 2011. El “Tandilense” miraba a su hinchada y seguía. Esas miles de almas que coparon Zagreb durante los tres días, convirtiéndose en un parte vital para este equipo. Tal vez ese es el “no sé qué” que tienen los deportistas argentinos cuando están a punto de caer.

La “Torre de Tandín”, el mismo que estuvo a nada de retirarse del tenis profesional por la maldita muñeca que lo tuvo a mal traer durante mucho tiempo, el mismo que volvió y nos emocionó en Rio 2016, ganándole a los mejores ranqueados y el mismo que puso el pecho en Gran Bretaña para sellar el pase a esta final, sabía que tenía prohibido rendirse. Por su gente y por todos los que estaban sufriendo delante del televisor.

Al ritmo de los bombos, “el Diego” y la gente gritaban “Y pegue, y pegue, y pegue Del Po pegue”. Y Del Po pegó. Soltó su derecha endiablada y hasta se dio el lujo de festejar un tanto en la cara de los croatas. Eso también es de argentino…

Se levantó, lo empató y finalmente lo ganó después de más de cinco horas. Sin contar que el viernes y el sábado había jugado. Inmenso. Nuestro.

Con la serie 2-2, Federico Delbonis tenía en su raqueta la posibilidad de dejar a todo el grupo en la historia grande del tenis. Ivo Karlovic, el del saque temible, era quien no quería dejar que lo haga. Tal vez fue el partido más fácil de los cinco. Porque “Delbo” demostró un nivel galáctico para correrlo del camino con un contundente 6-3, 6-2 y 6-4.

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Las lágrimas de toda la delegación que pudo levantar la Copa Davis, fueron un signo de lo que sentía cada uno que estaba siguiendo el partido. Alegría, ganas de gritar, saltar y de estar ahí, para fundirse en un abrazo interminable con ellos, que nos representaron de la mejor manera.

Parecía imposible, pero el sol comenzó a brillar, como en cada una de las banderas “Albicelestes” que se hicieron presentes en Croacia. Gracias a un tandilense, un correntino, un bahiense y un azuleño, que le dieron un cachetazo a la historia y se trajeron la “ensaladera de plata” para nuestro país, podemos asegurar: Nunca den por muerto a un argentino.

Por: Diego Santa Cruz.